
Todo comenzó hace mucho tiempo, cuando mi abuelo tenía solo 12 años y se fue solo a Brasil en barco, con la misión de ganarse la vida.

Trabajó duro y creó un negocio de pastelería.

Años más tarde regresó a Portugal y decidió invertir y construir el edificio.

Durante años, los pisos se alquilaron a largo plazo.

De mi abuelo pasó a mi padre y luego a mí.

En 2014, cuando se desocupaba un piso, decidí testar el modo «el alquiler de vacaciones», ya que mi sueño desde pequeña era de trabajabar con el turismo.

Gradualmente, más pisos quedaron vacantes y los adapté al alquiler a corto plazo. Fue una sorpresa agradable el placer que me dio descubrir esta actividad.

Dar la bienvenida a los invitados sigue siendo la mejor parte y hacerlos sentir bienvenidos y cómodos es muy gratificante.

En este momento, todo el edificio está dedicado a esta actividad que me mantiene ocupado los 7 días de la semana.


Todo comenzó hace mucho tiempo, cuando mi abuelo tenía solo 12 años y se fue solo a Brasil en barco, con la misión de ganarse la vida.

Trabajó duro y creó un negocio de pastelería.

Años más tarde regresó a Portugal y decidió invertir y construir el edificio.

Durante años, los pisos se alquilaron a largo plazo.

De mi abuelo pasó a mi padre y luego a mí.

En 2014, cuando se desocupaba un piso, decidí testar el modo «el alquiler de vacaciones», ya que mi sueño desde pequeña era de trabajabar con el turismo.

Gradualmente, más pisos quedaron vacantes y los adapté al alquiler a corto plazo. Fue una sorpresa agradable el placer que me dio descubrir esta actividad.

Dar la bienvenida a los invitados sigue siendo la mejor parte y hacerlos sentir bienvenidos y cómodos es muy gratificante.
